biografía

Salif Keita (Djoliba, Malí, 25 de agosto de 1945)

Durante más de cuarenta años, Salif Keita ha sido el orfebre de la moderna música malí, en pos incansablemente de su arte por medio de la ampliación de las fronteras musicales en una búsqueda constante de nuevas maneras de hacer discos; y su propia música ha multiplicado sus aperturas al mundo que se abre a su alrededor...


En el curso de sus viajes y sus encuentros, Salif Keita nunca dejó a un lado sus raíces y su cultura Mande. Cantante y compositor pionero, Selif hizo su primera aparición en la vanguardia de la música gracias a sus proezas vocales con la Rail Band y los Ambassadeurs, dos de las más grandes orquestas malíes de los años setenta, antes de que se convirtiera en una de las grandes revelaciones del género entonces naciente de la world music después de su debut en solitario con el álbum Soro en 1987.


Después de clásicos posteriores como Moffou en 2002 y M'Bemba en 2005, hoy pone hermosamente punto final a la década con La Différence, el tercer capítulo de su trilogía acústica publicada por Universal Jazz. El disco es no sólo uno de los álbumes más emocionantes de su carrera, sino también uno de sus más comprometidos políticamente, y fue grabado en su mayor parte en París, con otras sesiones desarrollándose en Bamako, Mali (en su propio estudio, bautizado como Le Moffou), Djoliba (el pueblo situado a orillas del río Níger donde nació Salif), Los Angeles y Beirut.


Salif Keita es un hombre en perpetuo movimiento. En vez de permanecer encorsetado por la tradición (si bien se trata de una tradición dominada a la perfección), Salif Keita ha permanecido en el borde en lo que respecta a la evolución musical, y especialmente la tecnología que hace posible la evolución... y su nuevo álbum, la joya en una corona de arreglos suntuosos, lo demuestra, junto con un grupo de músicos leales tanto nuevos como antiguos que rodean a Salif formando una piña.


Salif obtiene su fuerza artística principalmente de su búsqueda permanente de autorrenovación, tanto en sus letras como en su música, pero también en la canción. Su voz lo hace capaz de interpretar auténticas emociones, ya sea cantando en malinka, bambara o francés. Siempre en busca del mejor sonido posible, nunca vacila en alternar entre estos idiomas en su búsqueda de la exactitud poética. No es la menor de sus paradojas que el noble status de Salif –su linaje Keita- le prohibió utilizar las técnicas de los músicos africanos ambulantes, los griots, como cantante (e incluso pronunciar sus palabras).


Como descendiente del ilustre Emperador Soundjata Keita, cuyo imperio se extendía en el siglo XIII desde el Océano Atlántico a los confines del Sáhara y el Golfo de Guinea, Salif Keita es en la actualidad el símbolo de una África orgullosa de sus raíces y su historia, si bien se trata de una África perfectamente dispuesta a lanzarse al mundo de la globalización en busca de una modernidad tan desenfrenada como esquiva y difícil de alcanzar.


Albino de nacimiento, Salif Keita tenía un color de piel claro que constituía un mal presagio en el Mali ancestral en el que creció hasta hacerse un hombre. “Soy un hombre negro, mi piel es blanca y me gusta, es mi diferencia / Soy un hombre blanco, mi sangre es negra, me encanta eso, es la diferencia lo que es hermoso”, canta en La différence, la canción que da título a su álbum y que constituye su primer single. Él lo dice todo en este himno a la tolerancia, una canción en la que expresa sus convicciones artísticas como raramente lo había hecho en el pasado.  


Además de esta melodía, una súplica en favor de un mayor reconocimiento de los albinos, el disco también aborda temas medioambientales, como la preservación de su país natal. Ekolo d’Amour aspira a mejorar la consciencia de las tragedias ecológicas que ha venido padeciendo África desde hace décadas, mientras que el mundo ha permanecido completamente indiferente. En San Ka Na, Salif busca despertar la consciencia de sus compatriotas en relación con la protección del río Níger, en cuyas orillas Salif nació y creció. Salida directamente del corazón, la canción es un auténtico grito de rabia ante la indiferencia de los políticos a la hora de proteger las aguas que forman la columna vertebral de Mali, hoy poco mas que un río contaminado.


El álbum fue producido por Patrice Renson, que ha trabajado con M., Vanessa Paradis y Ben Ricour, y prestó sustancia a las intenciones de Salif con una eficacia indudable; las influencias pop son más pronunciadas que antes, aunque se plasman con gran fluidez: Renson toca los tambores, la guitarra o la percusión en otras canciones de La Différence, y también escribió los arreglos para cuerda para Samigna, San Ka Na y Ekolo d'Amour, que se grabaron en Beirut con el trompetista libanés Ibrahim Maalouf. Los tres títulos bañan la voz de Salif en resplandores orientales que subrayan la interacción natural entre la música árabe y mandingo, entre el oud y el n’goni.


Joe Henry grabó, produjo y remezcló Papa y Folon, dos de las piezas más emocionantes del disco, ambos clásicos dentro del repertorio de Salif, como es también el caso de Seydou, que es realmente una nueva versión del título Seydou Bathily, un standard de los tiempos de la banda Ambassadeurs du Motel en Bamako. Papa contiene, de manera especial, restos de emociones que son universalmente profundas, matices de otras piezas cuyos temas son a menudo serios pero en los que al final triunfan la esperanza y la alegría de vivir. La melodía de Djélé se ve apuntalada por el balafón tocado por Keletigui Diabaté, un monumento en la música de Mali y uno de los cómplices más leales de Salif durante casi cuarenta años; ilustra la claridad de la canción del modo más natural imaginable, y evoca los lazos que unen al músico con Salif, que aprendió a tocar la guitarra a su lado.


Pero cada uno de los músicos que participan aquí es perfecto, un reflejo de la complicidad que comparten con Salif: el bajo de Jannick Top y el violonchelo de Vincent Segal en Gaffou; la trompeta de Ibrahim Maalouf en Samigna; las guitarras de Kante Manfila y Ousmane Kouyaté junto con la percusión de Mamadou Koné en San Ka Na; el bajo de Guy N'Sangue en Djélé o las guitarras de Seb Martel y Bill Frisell en Folon... cómplices todos ellos.


La suavidad de Seydou, la sinceridad en La Différence, la profundidad de sentimiento en Folon o el presente melancólico en San Ka Na componen todos un álbum de vibraciones plurales, aunque el conjunto es homogénero, un trabajo unificado cuyo rasgo más sobresaliente sigue siendo la voz vertiginosa de un cantante en la cima de su arte. En la pieza que da título al disco, la canción de Salif es, “Honrar a cada uno con su felicidad”, un auténtico manifiesto en favor de la dicha universal.


 


La Fundación "Salif Keïta pour les albinos"


"En África, nacer siendo albino es dramático", dice Salif. La ausencia de un sistema educativo en un país como Mali, donde más de tres cuartas partes de la población es analfabeta, hace mucho por explicar la existencia continuada de creencias desastrosas en relación con los albinos. Desde 2001, la Fundación conocida como “Salif Keïta pour les albinos” ha estado trabajando para aumentar la conciencia a gran escala de este tema en Mali, y echar por tierra las creencias oscurantistas de que los albinos son malditos. La Fundación ofrece cuidado y asistencia a los albinos, además de protección contra el sol, su peor enemigo después de la indiferencia.

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