biografía

White Lies (Londres, Inglaterra, 1 de enero de 2007)

“Everything has got to be love or death”
(Todo ha de ser amor o muerte) – Death, White Lies.


Siendo adolescentes, en lo que ahora parece otra vida, formaban una banda llamada Fear Of Flying, englobados en la escena de clubes para menores de edad de la zona de marcha del Oeste. Se conocían desde enanos del Oeste londinense, tocaban juntos desde que el bajista Charles Cave y el batería Jack Brown golpearan un trozo de madera y el triangulo jugando en el colegio. No muchos años después formaron un grupo, a los quince años, con el cantante Harry McVeigh (Jack consiguió su primera batería el día siguiente a que se formara el grupo).


Pasaron esos años tocando en bolos entre semana ante una entusiasmada y floreciente base de ‘fans’ y a medianoche sus madres les recogían a tiempo para reunirse por la mañana a beneficio de encontrar su camino musical. Empezaron con un nervioso y festivo deseo de hacer cualquier tipo de música que pudieran, siendo influenciados por el variado y diferente gusto musical de cada uno de sus componentes, fueron afinando gradualmente su estilo hasta que se convirtió en una bestia atmosférica y grandiosa. El pasado octubre compusieron una pieza maestra de rock elegíaco de nombre Unfinished Business, de quince minutos de duración. Al ser conscientes de que era la primera de sus canciones que era una pieza obra de maestros de pop más que de entusiastas becarios decidieron en el profético camino de vuelta a casa en metro desde el estudio que Fear Of Flying estaban muertos; larga vida a White Lies.


“Pensamos ‘Esto se dirige hacia algo mucho mejor’.” dice Charles. “Y llegó un punto en que nos dimos cuenta de que teníamos esas canciones que sonaban muy diferentes, así que decidimos pasar página.”


White Lies habían emprendido su camino. Con su música embebida de negrura, madurez y densidad (Unfinished Business con sus sintetizadores de órgano de iglesia, gigantescas, gotas galopantes de guitarras y menciones de llevar sangre en las manos), el cantante Harry McVeigh parecía un predicador tipo Julian Cope al frente de un melódico Interpol.  Su transformación tenía que ser total. Su imagen se hizo más oscura para acomodarse a su nuevo estado de ánimo y sus conciertos empezaron a romper con tan devota intensidad que algunos fans rompían a llorar.


“Queríamos que nuestro primer concierto fuese espectacular, sonara increíble, tenía que ser perfecto,” sonríe Jack. “Fue bastante intenso, había amigos a punto de llorar."


“Es algo casi religioso,” Harry asiente. ¿Es algo así como un culto? - Charles se ríe. “Así es.”


El compositor de las sorprendentes letras de la banda, Charles es un narrador de historias fresco, vigorizante y un poco pervertido que se adentra en un territorio ‘indie’ lleno de bocazas de Manchester y parados grises como un Nick Cave  de mirada oscura con sobredosis de James Herbert  y tragedias de Shakespeare. Es el creador de estos cuentos oscuros y cinematográficos de asesinatos, locura, venganza, perdida y amor más allá de la tumba; ahora mismo está trabajando en una pieza que trata de una chica que odia a sus padres tanto que ellos, como venganza, incluyen una cláusula en el testamento que la obliga a disecarles y tenerles en la habitación principal de la casa para que tenga que verlos todos los días. Es uno de los temas más luminosos.


“Unfinished Business es un cuento espectral sobre una discusión de dos amantes que acaba mal,” explica Charles. “Tenemos una canción llamada E.S.T que trata sobre la problemática y la moral de los tratamientos de ‘shock’ eléctrico.”


Ciertamente no son el catálogo de los temas mundanos que preocupan a muchos artistas, pero el resultado es un rock monolítico lleno de sintetizadores y desolación, desesperación y al final esperanza combinado con la elegancia orquestada pop al galope en From The Stars y el inequívoco golpe glorioso de Death lo que configuran un monstruoso nuevo talento, una banda de melodía inmaculada, desenvuelta y potente. Una banda nacida esencialmente para tocar en iglesias.


Charles: “Definitivamente es algo que queremos hacer, da igual que sea en un extraño sitio al aire libre o en una vieja iglesia.”


“Si encuentras algo que liga con tu sonido eso transporta a la gente a tu mundo,” asiente Harry. “Quizás deberíamos pensar en tocar en la orilla de un lago rodeado de enormes montañas.”


¿Y ése alias nuevo?
“Suena bastante puro,” reflexiona Jack, “pero también suena teñido y tiene una corriente subterránea como nuestra música.”

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